La jornada laboral de cuatro horas | Cooking Ideas

Paradójicamente, la esclavitud no viene por el trabajo, como creía Russell, sino por el ocio. Persuadidos por la ubicua publicidad hemos aceptado como imprescindibles unos estándares de vida que rozan la suntuosidad. En estos términos, la economía depende más del consumo que de la producción y, claro, cuando aquél flaquea éste se desmorona.