el talento, sin esfuerzo, está destinado al fracaso y por eso, no sólo hay que saber hacer, sino también querer hacer las cosas. Esta disposición del ser humano, que se denomina automotivación y que es un signo externo del carácter de las personas, acompaña a las habilidades y al aprendizaje así como a la responsabilidad en su búsqueda del trabajo eficiente.